Los Castillos de Luis II de Baviera

Posted by Punto&Fusa

Numerosos han sido los castillos que a lo largo de la Historia han mandado construir nobles y monarcas.

La misión de los castillos era la de ser la morada de reyes y nobles. La mayoría tenían carácter defensivo, con grandes muros y almenas. Aunque en épocas de paz, los monarcas se relajaban. Permitiéndose el lujo de mandar edificar castillos más bellos.

Los castillos de Luis II de Baviera, inspiración para Walt Disney

Este es el caso de los castillos de Luis II de Baviera, que hoy en día son conocidos por su belleza. Incluso, uno de ellos fue la inspiración de Walt Disney para su mítico castillo de cuento. Su obsesión por construir castillos, acabando arruinándolo.

1. Castillo de Neuschwanstein

En 1869, comenzó la construcción de este castillo en el desfiladero de Pöllat. Allí la familia de Luis, había tenido dos castillos de los que ahora sólo quedaban las ruinas.

En un principio iba a ser un castillo modesto, pero según avanzaba la construcción cada vez era más suntuoso. Y se convirtió en una verdadera obra faraónica. Con lo que además, las arcas del monarca cada vez se veían más mermadas. El arquitecto que llevó a cabo la obra fue Christian Jank.

Castillo de Neuschwanstein

En 1884, aunque el castillo aún no está acabado, alberga al monarca. El castillo estaba hecho para hacer realidad los sueños del monarca. Era un castillo de ensueño, inspirado en los mundos fantásticos de los cuentos de la infancia de Luis II. Y en la música de Wagner, concretamente, en “el caballero de los cisnes”. El coste de la construcción del castillo ascendió a 6.180.047 marcos de oro.

En 1886, debido entre otras causas, a las deudas contraídas en la construcción de sus castillos, Luis II fue incapacitado. Y tuvo que abandonar el castillo, en el que sólo había permanecido 172 días. Ese mismo año, el monarca se suicidó sin haber visto finalizado su castillo. éste fue abierto al público para pagar la deuda derivada de su construcción.

Durante la II Guerra Mundial, los nazis guardaron en su interior oro y obras de arte que habían sustraído de Francia. El castillo fue nominado para entrar a formar parte de las nuevas siete maravillas del mundo moderno. Quedando en octavo lugar. Pero, el castillo ha pasado a la historia, por tomarlo de inspiración Walt Disney para su mítico castillo de cuento. Actualmente, es uno de los destinados turísticos más visitados de Alemania.

2. Palacio Linderhof

Este palacio fue construido en un valle de Oberammergau, en Baviera. Éste había sido el coto del caza del padre de Luis II. Y Luis había acudido allí en numerosas ocasiones durante su infancia, acompañando a su padre.

Es por ello, que cuando el padre de Luis II falleció, éste decidió rehabilitarlo y agrandarlo en 1869. Pero, a partir de 1874 decide reconstruirlo. Tomando como arquitecto para la ocasión a Georg Dollmann.

Los castillos de Luis II de Baviera, Palacio de Linderhof

Linderhof es el palacio más pequeño de los tres de Luis II. Y en él se ve una clara influencia del Palacio de Versalles. Ya que Luis era un gran admirador del monarca francés Luis XIV. El cual aparece en una estatua ecuestre en el vestíbulo del Palacio de Linderhof.

El monarca bávaro mando construir la misma escalinata del Palacio de Versalles y realizar jardines que recordasen a los del palacio francés. El encargado de reconstruir estos jardines fue el jardinero Carl von Effner. El palacio de estilo Rococó es un guiño constante tanto al rey francés como al absolutismo.

Este pequeño y coqueto palacio fue el único de los tres que Luis II vio terminado. Al monarca le encantaba paseaba por lo jardines y el entorno del palacio. Vivió en él 8 años. Luis II ordenó construir una gruta, que recibió el nombre de “Gruto de Venus”. Estaba hecha a imagen y semejanza de la “Gruta Azul” de la ópera de Wagner. Mandó construir 7 hornos para calentar la gruta, una máquina para proyectar el arco iris y otra para hacer olas.  El palacio además contaba con más edificios hechos a mimo y capricho del monarca.

3. Palacio de Herrenchiemsee

El Palacio de Herrenchiemse se encuentra situado en una isla del lago Chiensee y es necesario un ferry para poder acceder a él.

Herrenchiemsee es otra pequeña copia del palacio de Versalles. Donde una vez más se muestra la fascinando de Luis II, por el rey Sol y el absolutismo.

Los castillos de Luis II de Baviera, Palacio de Herrenchiemsee

El monarca falleció antes de que las obras fueran finalizadas. Destacan los jardines del palacio, con sus laberintos, las fuentes y el embarcadero. Del interior del palacio, destacan la sala de los espejos y los aposentos de Luis II, aunque tan sólo pudo vivir unos días en este palacio.

Luis II ideó un invento para esta residencia que llama la atención. El monarca era un hombre solitario, al que le molestaba el contacto con otras personas. Adoraba la soledad, leer durante horas o dar paseos sin que nadie le perturbase. Esta manía, llegó a tal extremó, que ordenó construir una mesa con poleas. Para que la gente de servicio pudiera poner la mesa y la comida en la parte de servicio. Y mediante las poleas subirla al comedor donde se encontraba Luis II. De esta manera, de veía a nadie.

Como sus otros palacios Luis II no quiso que fueran abiertos al público. Tan sólo los quería para su disfrute personal. Hoy en día los tres son grandes atracciones turísticas de Alemania.

Fuente: es.historia.com

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