Los pimeros años de la independencia de México

Posted by Punto&Fusa

Los primeros proyectos de organización política

Los primeros años para México, una vez consumada la independencia, sumó una serie de dificultades bastante complicadas, por el hecho de que un país básicamente nuevo no tenía una base para gobernarse a sí mismo, y lo que suponía una infraestructura nacional que le permitiera crecer con el potencial con que contaba.


Regencia: (28 de septiembre de 1821 al 18 de mayo de 1822) En virtud del Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba, se había determinado que México sería un Imperio. Aún vacante el trono, se procedió a designar un gobierno. Para esto se creó un Junta Provisional Gubernativa que convocó a elecciones para crear un congreso constituyente y designar un Regencia a la que se confió el poder Ejecutivo. La regencia se constituyó con cinco miembros: Agustín de Iturbide, como presidente; y los señores Juan O'Donojú, Manuel de la Bárcena, José Isidro Yañez y Manuel Velázquez de León, todos ellos realistas. Esto demostraba que la independencia se había realizado en beneficio de los grupos conservadores: clerical, español y militar.

El primer Congreso Constituyente, integrado por  diputados que representaban cada una de las provincias, estaban divididos en tres bandos: iturbidistas, borbonistas y republicanos. Al llegar la mala noticia del desconocimiento de los  Tratados de Córdoba por las cortes españolas y por consiguiente, la negación del reconocimiento de la independencia de México, causó una división entre los iturbidistas y los borbonistas. Los borbonistas (clase acomodada: terratenientes, comerciantes y funcionarios peninsulares), esperaban que Fernando VII o algún otro miembro de la dinastía borbónica, aceptara el trono mexicano, a fin de asegurar la conservación de los privilegios.

Imperio mexicano (18 de mayo de 1822 al 19 de marzo de 1823): Los del bando iturbidista creyeron propicia la ocasión para exaltar los ánimos del pueblo, a favor de la elección de un monarca mexicano, surgido del mismo movimiento de independencia. Se presionó al Congreso y la noche del 18 de mayo de 1822, Agustín de Iturbide fue aclamado emperador.

Iturbide disolvió el Congreso, debido a los enfrentamientos y conspiraciones en su contra; esto trajo como consecuencia que Vicente Guerrero se sublevara contra Iturbide en febrero de 1823; lo hizo también Antonio López de Santa Anna, quien lanzó un manifiesto en el cual se desconocía al emperador, se pedía la restauración del congreso disuelto y se proclamaba la  República el 2 de diciembre de 1822. Iturbide abandonado por sus partidarios, procedió a reinstalar el Congreso. Los revolucionarios ocuparon la capital y el emperador decide presentar la abdicación, el 19 de marzo de 1823. Iturbide es expatriado y se embarca con residencia a Liorna, Italia.

Gobierno provisional (1° de abril de 1823, al 10 de octubre de 1824): A la caída de Iturbide, el Congreso designó un gobierno provisional con el nombre de Supremo Poder Ejecutivo, mientras elaboraba la Constitución política que debía regir al país. El Poder Ejecutivo era integrado por los señores Pedro Celestino Negrete, Nicolás Bravo y Guadalupe Victoria. Uno de los principales problemas del gobierno fue organizar la administración de la Hacienda Pública, ya que después de once años de lucha, las condiciones económicas de la nación eran difíciles. Aunado a esto, con la caída del imperio mexicano el país estuvo a punto de fragmentarse, debido a que algunas provincias temían que apareciera una nueva tiranía por falta de una Constitución. Centroamérica sí se separó, formando una nueva nación, las Provincias Unidas de Centroamérica, el 29 de junio de 1823; Chiapas hizo lo mismo, aunque se reintegró a México al año siguiente, en 1824.

La Constitución fue promulgada el 4 de octubre de 1824 y estuvo vigente hasta 1836; estableció el régimen republicano, representativo popular y federal. Consagró el principio de que el gobierno debía dividirse en tres poderes: el judicial, el legislativo y el ejecutivo. El último de los cuales se depositaba en el presidente de la República, que duraría en su cargo cuatro años y tendría al lado suyo un vicepresidente; electos ambos no por voto directo del pueblo sino por el voto de las legislaturas estatales. 
El poder legislativo fue confiado a un Congreso General, formado por dos cámaras; una de diputados y otra de senadores. Finalmente, el judicial, era confiado a un Corte Suprema de Justicia, a los Tribunales de Circuito y a los Juzgados de Distrito.

Dos constituciones. Las Constituciones de Estados Unidos y de Cádiz habían sido modelo para la elaboración de la Constitución de México. La Constitución mexicana de 1824 estableció que: "La religión de la nación mexicana es y será perpetuamente la católica, apostólica y romana. La nación la protege por leyes sabias y justas, y prohíbe el ejercicio de cualquier otra". Cada una de las entidades federativas tenía también sus poderes propios. Y además sin dar ninguna razón al respecto, la Constitución prohibió que los arzobispos, obispos, provisores y vicarios generales pudiesen ser diputados o senadores. Con todas estas leyes, se ponía en claro que los hombres de ideas liberales, no querían propiamente la separación entre iglesia y Estado, sino el sometimiento de la primera a manos del segundo.

El primer presidente electo de México en 1824, fue Guadalupe Victoria y como vicepresidente Nicolás Bravo. En este periodo se expulsan a los últimos españoles ubicados en San Juan de Ulúa. Se crean las logias masónicas, entre las que destacan la escocesas y las yorkinas; las primeras lideradas por Nicolás Bravo y las segundas por Vicente Guerrero. En las siguientes elecciones, salió elegido Manuel Gómez Pedraza; pero Vicente Guerrero por medio de las armas, arrebató el triunfo electoral al primero. Guerrero no duró mucho, debido a la traición de sus allegados. La causa fue que Anastasio Bustamante, jefe de las tropas de Veracruz, se sublevó, contando con el apoyo del gobierno interino, por lo que lo derrocó.

José María Bocanegra y Pedro Vélez, fueron el tercer y cuarto presidentes, en unos periodos muy cortos. Anastasio Bustamante fue el quinto presidente de México. Bustamante fusiló a Guerrero en 1831, lo que trajo consigo que Santa Anna se sublevara y que Bustamante saliera a combatirlo, dejando a Melchor Múzquiz como presidente interino. Posteriormente tomó la presidencia Gómez Pedraza, que entró a la ciudad acompañando a Santa Anna. A los pocos meses de esto, Santa Anna es proclamado presidente y como vicepresidente a Gómez Farías, pero Santa Anna se retiró a su hacienda dejando en el poder a éste. Tanto Gómez Farías como José María Mora, establecieron una reforma liberal a fondo, la cual comprendía: la libertad de opinión, la desaparición de leyes represivas a la prensa, la eliminación de los privilegios del clero y de su capacidad para hacer negocios, la mejora de vida de los indígenas, la ampliación de la enseñanza pública, entre otros. Lo anterior, trajo la reacción de los conservadores, que pidieron a Santa Anna viniera en su defensa; por lo que Gomez Farías y Mora tuvieron que abandonar el país. En los siguientes años Santa Anna ocupó la presidencia en periodos intermitentes, en los cuales Manuel de la Peña y Pedro María Anaya tomaron el poder. Los conservadores, en este periodo, expidieron los que se conoce como las siete leyes en 1837.

Antonio López de Santa Anna apareció como personaje central en el país durante varias décadas. Se alió con liberales y conservadores, apoyó al federalismo y centralismo, según las circunstancias. Ocupó once veces las presidencia de la República. En algunas ocasiones, se vio obligado a renunciar, en otras, se retiró para no comprometerse y aparecer después como "salvador de la patria".

En septiembre de 1847, Antonio López de Santa Anna, renuncia al mando como presidente de la República. Dolido por las acusaciones de quienes cargaban sobre él la culpa de la derrota contra Estados Unidos, abandonó el país en un exilio voluntario que duraría cinco años.

Don Lucas Alamán, jefe del Partido Conservador, le envió dos cartas a Santa Anna que se encontraba en Colombia, en estas cartas le expuso los principios que profesaban los conservadores y las condiciones en que este partido consentiría en apoyarlo. El partido conservador pretendía utilizar a Santa Anna como instrumento para establecer la monarquía absoluta.

El general Santa Anna entró en México y recibió el poder presidencial; gobernó desde el 20 de abril de 1853 hasta el 2 de agosto de 1855. Inició su última administración y su ministerio estuvo integrado por Lucas Alamán como ministro de Relaciones Exteriores, Teodosio Lares como ministro de Justicia, José María Tornel como ministro de Guerra y Antonio Haro y Tamiz como ministro de Hacienda. El 2 de junio de 1853, Lucas Alamán muere, con su ausencia, casi todos los conservadores se fueron separando del gobierno. Pronto, Santa Anna ya no tendría freno que sujete su autoridad. Obtuvo el nombramiento de dictador vitalicio, con el título de Alteza Serenísima; llamó a servicio a los militares retirados e incorporó a sus filas a oficiales europeos. Además estableció impuestos increíbles sobre carruajes, perros, ventanas, puertas, etc. En esta última etapa de su vida política trató de concentrar la mayor suma de poder y vulneró las libertades. Destituyó a muchos funcionarios y destituyó a todo aquel que no simpatizara con el régimen, como Melchor Ocampo, benito Juárez y otros liberales que fueron expulsados del país.

A finales de 1853 surgieron problemas con Estados Unidos, centrados en la disputa del territorio de la Mesilla y la incursión de tribus nómadas norteamericanas al territorio mexicano. Por otra parte Estados Unidos empezó a presionar para quedarse con el territorio que necesitaba para la construcción de un ferrocarril. El régimen de Santa Anna no tenía fondos, estaba imposibilitado para un enfrentamiento armado para la defensa de la Mesilla. Por lo tanto no tuvo mas opción que la venta, operación que se llevó a cabo en diciembre de 1853. Estados Unidos pagó por el territorio de la Mesilla 7 millones de pesos. A este convenio se le conoció como la "venta Gadsen" (por el nombre del representante norteamericano que James Gadsen quien llega a negociar en México con Santa Anna.

Con estos antecedentes, la dictadura santannista había logrado provocar el descontento del pueblo y del mismo Partido Conservador, el cual no tardó en estallar la rebelión en contra de Santa Anna.